El contrato social, de Jean-Jacques Rousseau y el concepto de libertad

Sé que hablar de este libro es como intentar asombrar de nuevo a un espectador reproduciendo una obra de Shakespeare, pues quien más quien menos lo ha leído o sabe el tema que aborda. Pero al igual que ocurre con las obras del dramaturgo inglés, El contrato social es un libro imprescindible, casi podríamos decir que de obligada lectura en los institutos y universidades, algo que por cierto no ocurre, y siendo realistas, no ocurrirá nunca. Pero ¿por qué decimos de obligada lectura?, porque si hay un libro al que considerar como el manual del buen ciudadano, es este el que más se le acerca.

rousseau

Jean-Jacques Rousseau

Antes de hablar en concreto sobre el asunto que da nombre a la obra, El contrato social, Rousseau hace una especie de prólogo analizando, según su visión, la evolución de la libertad y la noción de esta en las distintas culturas. Pero cuando aborda el tema central, definir el contrato social, el filósofo francés hace una de las mejores definiciones de libertad de las que se tiene constancia y sobre la cual se ha sustentado la democracia occidental. Dice así:

“Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca a sí mismo y permanezca tan libre como antes”.

Es decir, que todos los ciudadanos coaligados no persiguen su interés individual, o como Rousseau dice, no obedeciéndose a él mismo, permanecen en un estado de libertad máximo, pues no entran en confrontación con la libertad de otro ciudadano. Esta idea, que a la mayoría de nosotros nos puede parecer algo casi básico, o al menos asimilado, en el siglo XVIII era un concepto revolucionario, en todo el significado de revolución, y también utópico.

¿Unos hombres cediendo en sus intereses ante otros, sin pelear? Pues sí, eso es la Democracia, eso es la Libertad, y aunque como he dicho es un concepto que tenemos asimilado, hay ciertas actitudes que parecen que quieren olvidar esto. Cuidado con ciertas posturas que retuercen las palabras del filósofo francés para hacer prevalecer sus ideas, pues estas posiciones defienden que el grupo, el colectivo, es al fin y al cabo lo importante, ante lo que acaba cediendo el individuo. El único colectivo ante el cual un ciudadano no siga su interés propio, es el del resto de los ciudadanos, nunca ante una colectividad parcial o que refleje una realidad sesgada de la totalidad de todos. Y, ¿quién debería tomar buena nota de esto?, pues miembros de partidos políticos que presionan a cargos elegidos democráticamente, componentes de sindicatos que increpan a una jueza o colectivos no institucionales que presionan para la derogación o mantenimiento de ciertas leyes.

La libertad no nos la da nadie. Nos la damos todos, del individuo al colectivo, en democracia. No lo olvidemos nunca.

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3 pensamientos en “El contrato social, de Jean-Jacques Rousseau y el concepto de libertad

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