Huyendo de los filósofos de las redes sociales.

Una noche de domingo y viendo Salvados, ese genial programa llevado por Jordi Évole, constaté como uno de los entrevistados, Eduardo Martín, un sindicalista francés, comentaba que durante el proceso de lucha para salvar su fábrica, los trabajadores recibieron críticas y consejos de usuarios de redes sociales. En concreto usó el término “revolucionarios de Facebook”. De este comentario ha surgido este texto, y es que este es un fenómeno, el de los idearios o filósofos de las redes sociales, que está cada vez más en boga, y que tienen en la política y en lo social, sus campos o sus temas más preferido.

No parece nada malo que cada cual diga lo que quiera en su perfil de Twitter o Facebook, eso está por descontado, pero si lo ponen en el muro de otro o en el tuyo propio, al menos si que se le puede pedir, cuando no exigir a estas personas, que sean consecuentes con lo que te aconsejan, desacreditan, citan, apostillan, etc.

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El perfil de este tipo de persona suele ser, y digo suele, porque siempre hay salvedades, un perfil anónimo, cuyo nombre y foto que ves no se corresponde con una persona física, lo que ya de entrada pierde fuerza todo lo que pueda plantear este “avatar”. Si lo sacamos del mundo virtual sería como hablar sobre política con una persona que tiene una capucha puesta o una careta de Mafalda, y que te dice que se llama “Ateo Ronaldo” o “Escritor Impertinente”. ¿Seguirías el consejo de una persona con estas características?, ¿le dirigirías la palabra?

Bien, como digo este tipo de personas son los que suelen criticar a los demás sin aportar, los que nos dicen qué debemos hacer y cómo debemos hacerlo, y sino lo haces de esa determinada manera, te tachan sin ningún tipo de problema de hipócrita, rojo, fascista, retrógrado, militarista, comunista o porque no, maltratador. Da igual, ellos tachan, insultan cuando no amenazan, en el amparo de un anonimato virtual que les hace “venirse arriba”.

Algunos de estos perfiles son conocidos por alguno de nosotros, es decir, sabemos quien está detrás de estos comentarios absolutos, llenos de toda la verdad universal, alejados de cualquier idea de escuchar al otro y respetar al otro, y cuando sabemos quienes son, mayor es nuestro estupor, ya que hablan de revueltas, de que esto no puede seguir así, que habría que meter fuego a todo, pero muchos de ellos trabajan para el estado o una organización financiada por el estado, pagada por todos nosotros. Es decir, que desde el sillón de su casa, cuando no desde su puesto de trabajo, nos dicen a los demás lo que ellos no han hecho ni van a realizar. A los que, de manera personal conozco, no los vi el 15M, no los veo en las huelgas generales, rehúyen de las manifestaciones por desahucios,…

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En el ejemplo del programa de Jordi Évole, estos usuarios de red social se atrevían a decirle lo que tenían o no que hacer a un grupo de trabajadores que luchaban en donde hay que luchar, en el puesto de trabajo. Pero ellos nunca salen a las calles, no se integran dentro de alguna organización política o sindical para cambiarlas, no. Se limitan a decirnos a los demás lo que ellos no están dispuestos a hacer.

Todos conocemos casos, algunos se parecerán a estos perfiles, otros diferirán en algunos aspectos, pero lo básico, que es la ausencia del respeto por la opinión contraria y por no pelear porque esa opinión contraria pueda mantenerse, es lo que distingue a los Filósofos de Facebook.  Ellos odian la diversidad.

Escribe lo quieras, insulta lo que quieras, pero por favor, quédate en tu muro, y no “ilumines” el de los demás.

Quizás leyendo esto pienses que yo soy uno de ellos, pero nada más lejos, uso mi blog, no el de otro, uso mi Facebook o Twitter, no el de otro, y por supuesto como no tengo la solución a tus problemas no te diré lo que tienes que hacer… bueno, déjame una simple recomendación: Huye de los filósofos de Facebook.

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Un pensamiento en “Huyendo de los filósofos de las redes sociales.

  1. Por supuesto todos estos “famosos”, Guti, Quico Rivera y demás lumbreras querrán llenar el depósito de sus coches y querrán el gasoil bien baratito y sin impuestos. El gran problema de nuestra balanza de pagos es la enorme cantidad de hidrocarburos y energía en general que tenemos que importar. Somos unos necios.

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