Merçi Rousseau

Para los que creemos de manera firme en las teorías expuestas por el fenomenal filósofo de la Ilustración Rousseau, el día de ayer fue un gran día. No voy a entrar en ese estéril debate de atacar a la Troika o a Siryza, o si el referéndum ha sido usado por unos o por otros, eso que cada cual genere su opinión que quiera a tenor de los acontecimientos que han ocurrido desde el inicio de la gran crisis mundial allá por 2008. Como digo es para alegrarse, pues hasta ahora teníamos que conformarnos con el ejemplo suizo o con los contados referéndums en el resto de países democráticos.

En este escrito lo que más me interesa es destacar la importancia de la participación de los ciudadanos en una decisión política de tal calado como es la de marcar la línea económica que determinará el futuro de un país, en este caso Grecia. Es decir, que partiendo de un caso concreto como es del referéndum griego, poder ver porque una mayor participación de la ciudadanía es necesaria y obligatoriamente vinculante.

Las democracia occidentales se cimentaron desde muy pronto en una especie de “profesionalismo” que no cuadra con la propia idea de democracia, pues esta, al basarse en el poder que mana de los ciudadanos y estos a su vez al poseer sus propias funciones o profesiones, hacen que el concepto de democracia en si sea “amateur”.

A que me refiero con ese profesionalismo de la democracia, pues a la idea que rodea al representante del ciudadano y que se sienta en el Parlamento. Siguiendo los preceptos de Sieyes, en concreto en su escrito sobre el Tercer Estado, en Occidente se ha construido el sistema político democrático que otorga todo el poder a los representantes durante sus cuatro años de mandato. Es decir, que las decisiones que toman los representantes elegidos por sufragio universal en el Parlamento, no necesitan de refrendo por parte de la ciudadanía, pues se entiende que en la elección de representantes está la (única) participación de la ciudadanía.

referendum

Usted vote, que ya luego tal…

Para los que somos partidarios de una democracia más participativa, este sistema actual es imperfecto, y por supuesto estamos en contra de él, pues como decimos, actualmente se deja en manos de estos “profesionales” todas las decisiones, por lo que durante cuatro años poseen un auténtico cheque en blanco para decidir lo que quieran. La democracia ha quedado de esta manera encerrada en un concepto muy vacío de poder real por parte de los ciudadanos como son unas elecciones cada cuatro años. Tal y como Rousseau exponía en su Contrato Social, las leyes que no son refrendadas por el pueblo no pueden ser por tanto leyes…

Por supuesto no hablo de las decisiones cotidianas, las que hacen funcionar un país, pues ralentizaría demasiado a las instituciones la convocatoria de plebiscitos de una manera constante. Me refiero a aquellas leyes que afectan al marco de la convivencia ciudadana como seguridad, justicia, conflictos o las grandes líneas de la economía.

Se dirá que los representantes no poseen un poder absoluto, pues el ejecutivo es controlado por el legislativo, pero como sabemos, este hecho no es así, ya que el ejecutivo sale del propio legislativo, por lo que se confunden sobremanera. Baste recordar como en bastantes ocasiones los presidentes del gobierno han anunciado propuestas del ejecutivo en la sede de su partido, es decir, dentro del contexto del poder legislativo.

Así pues, el día de ayer no fue una derrota de la Troika, ni una victoria de Siryza, ni esas tonterías que leerán en algún medio o en otro, se trata de un paso más hacia la normalización de una democracia más directa, donde la ciudadanía se libre de ese falso paternalismo de los representantes. Un pueblo debe ser capaz de elegir sus propias leyes, medidas o camino, entre otras cuestiones porque si lo elige el propio pueblo, ¿qué medida tomará como para que pueda ser tachada de impopular? Si, no podrá haber medidas impopulares, pues es el cuerpo cívico el que lo toma. En todo caso serán medidas que no gusten a una minoría, aquellos que hayan perdido democráticamente en la elección que se haya llevado a los ciudadanos.

¿Y si todo lo expuesto es tan normal?, ¿a quién no le interesa que la voz del cuerpo cívico sea la que tenga que dirigir un país? Mire a su alrededor, sabe bien la respuesta.

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3 pensamientos en “Merçi Rousseau

  1. Reblogueó esto en VB Correccionesy comentado:
    Un artículo claro y muy informativo sobre nuestro tipo de democracia y como hemos entregado el poder a unos falsos profesionales de la representación

  2. Muy claro y bien expuesto.

    Lo que ha sucedido en Grecia nos debe hacer ver que somos nosotros, los que componemos ese pueblo que ahora se queja, los que hemos mirado mucho tiempo hacia otro lado y les hemos hecho la cama de la impunidad donde ahora se revuelcan. Hay que recuperar unos sistemas políticos basados en lo social, unos entornos de convivencia donde eso de desarrollarse plenamente no sea solo la excusa con la que se ríen unos pocos al contemplar a la mayoría que se lo cree a pies juntillas y no ataca a los verdaderos focos de injusticia.

    Un saludo

  3. Pingback: Más ciudadanía (u otro enfoque de lo que pasa en Cataluña) | Los Escondrijos

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