Un Tigre suelto en Villers-Bocage

El día 13 de junio, tan sólo siete días después del desembarco de Normandía, una columna acorazada británica llegaba a la pequeña localidad francesa de Villers-Bocage. El objetivo del 4º de caballería “County of London”, de la 7ª División Acorazada británica, era el de asegurar este importante nudo de comunicación (allí confluían las vías provenientes de Bayeux al norte, y de Caen al este), y consolidar así la brecha abierta a la derecha de su frente, en Caumont-L´Eventé, donde la 352 División de Infantería alemana se había visto obligada a ceder terreno.

Planos del Desembarco de Normandia

Planos del Desembarco de Normandia

Las reservas germanas en la zona eran escasas a esas alturas, pues los combates se llevaban sucediendo toda una semana sin descanso, por lo que la única unidad que pudo ser movilizada para taponar la brecha fue el 101 Batallón de Tanques Pesados de las SS (Schwere SS-Panzer-Abteilung 101). En concreto fue la 22ª compañía la encargada de situarse en Villers-Bocage, la comandada por Michael Wittmann. El veterano Capitán (Hauptsturmfhürer) quedó muy sorprendido al encontrar ya ocupado por los británicos tanto el pueblo como las elevaciones cercanas. Pero a pesar de ello, improvisó un plan de acción.

Nordfrankreich, Michael Wittmann auf Panzer VI (Tiger I)

Wittmann

Wittmann contaba con 5 Tigers (su nombre al completo era Panzerkampfwagen VI Tiger Ausf.) plenamente operativos, pues muchos de los carros de combate de la unidad, incluido el suyo, se encontraban con importantes problemas técnicos. Ante la eventualidad de sorprender al enemigo, el Capitán no tuvo tiempo de armar a toda su compañía, por lo que se subió a un Tiger, y enfiló el camino del pueblo, dejando a los otros cuatro Tigers en reserva.

Aunque las fuentes son confusas, al parecer los británicos se encontraban en un alto en su avance y con la guardia baja. El oficial al mando de la columna acorazada británica era el Comandante Carr, que en esos momentos oteaba el horizonte desde la torreta de su carro de combate Cromwell (A27M). No sabía la avalancha de fuego e hierro que se le venía encima.

Cromwell

Cromwell

Sobre las 09:00 horas de aquel 13 de junio, Wittmann apareció de repente a las afueras de Villers-Bocage. Al instante mandó a su fiel tripulación (la misma con la que en el frente oriental había destruido a más de 119 carros de combate soviético), que apuntara el cañón de 88 milímetros al semioruga White que se encontraba en primera lugar. El vehículo de transporte quedó al instante inmovilizado, e impidió que el resto de la columna pudiera maniobrar de manera rápida. El Tiger continuó así su acción destructiva, dando cuenta de más y más vehículos acorazados.

Carr intentó entonces frenar el avance del carro de combate alemán, pero el disparo de su Cromwell fue ineficaz ante el espesor de las defensas del Tiger. Eso fue lo último que hizo, al instante el carro estalló en llamas bajo un certero disparo del artillero de Wittmann.

Nordfrankreich, Panzer VI (Tiger I)

Tiger del 101º Batallón

Nada entorpecía ya la llegada del Tiger a la localidad, donde continuó su festín. Infantería en retirada, vehículos atascados en calles estrechas, carros de combate huyendo, todo esta imagen dantesca provocó la presencia del carro de combate alemán en Villers-Bocage. Wittmann mandaba apuntar y disparar, una vez, y otra y otra. Sólo cuando el Capitán interpretó que había perdido el factor sorpresa, se retiró. Dejaba destruidos tras de si a trece carros de combate, diecisiete vehículos blindados y dos cañones anticarros.

Ya en las afueras, Wittmann tuvo que hacer frente a su último combate, pues le había perseguido otro Cromwell. Los proyectiles de 75 mm. de este, tampoco pudieron penetrar en la coraza del tanque alemán a pesar de dar dos tiros certeros. Al Tiger le valió un disparo para destrozar la torreta del blindado británico. Pero fue entonces cuando una pieza anticarro, colocada a prisa por la infantería inglesa que comenzaba a reagruparse, puso fuera de combate a la fenomenal máquina alemana.

Villers-Bocage, zerstörte Militärfahrzeuge

Restos de la columna a las afueras de la localidad

Wittmann y su tripulación pudieron huir y reunirse con el resto de su unidad, que habiendo recibido refuerzos, comenzaban a atacar las colinas circundantes y a la propia pequeña localidad normanda.

Fue un día duro para los británicos. Fue el día en que un Tigre anduvo suelto por las calles de Villers-Bocage.

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